Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
Cuando la muchacha hizo su aparición en el espacio donde se realizaría la fiesta, lo hizo con un vestido blanco que tenía una cola de varios metros; a su paso saludó a los presentes, como despidiéndose de ellos, quienes a la vez la aplaudían, pero ella se dirigió al borde de un abismo de aproximadamente cien metros de profundidad en cuyo fondo corría un riachuelo de escasa agua. Mirando a los asistentes, se arrojó desde lo alto y al caer su cuerpo al vacío arrastró la cola del vestido, la que se transformó en una enorme y elegante urmana (caída de agua), a la que después de muchos años la bautizaron con el nombre de catarata del Huaja.
De ese modo el chullachaqui se quedó a vivir en esa zona como guardián de la floresta y fauna, y como no hubo mujer que le creyera lo que le prometía, sigue solterón hasta hoy, decepcionado por haber sido engañado por una demonia vestida de ángel.
Amigos, las cataratas del Huaja son cuatro, ubicadas a corta distancia unas de las otras; tres de ellas son elegantes y una de escasa altura, pero la más impresionante es la que está al último, de donde se arrojó la novia del chullachqaqui.
Por estar en un paradisiaco lugar, no deje de conocerlas, visite Huaja, se lo recomiendo.
Lily Reátegui Villacorta
Seudónimo: La chicharra
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