Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
La broma no fue de buen gusto para ella por lo que decidió retornar al lugar de donde fue seducida y como no conoció bien el camino se extravió en la cabecera de la quebrada de Huaja. De vez en cuando se asomaba al pueblo de Pendencia Punta pensando encontrar al farsante y cobrarse la deuda, retornando a su hábitat sin lograr su objetivo…
Luego de este alucinante sueño, el chullachaqui se frotó las manos, las juntó y empezó a puquear para así llamar la atención de la encantadora dama; el ruido ocasionado por el puqueo enfureció a un enjambre de abejas africanas que anidaban en el lugar donde él había pasado la noche, las que le atacaron con furia hasta enfermarlo con fiebres altas, por lo que pidió que alguien le auxiliara.
Al escuchar los clamores, la muchacha se acercó al lugar y condolida le condujo al lugar donde ella vivía.
Cuando el chullachaqui recuperó su salud, la mujer le dijo: “Esto te pasa por mentiroso, juguetón. ¿Cuántos años tienes?”. El chullachaqui le respondió: “Ya perdí la cuenta”. “Ya ves, que hasta en eso eres mentiroso”, le replicó ella.
Y como la confianza creció, el chullachaqui le propuso que fuera su mujer y matrimoniarse con gran cantidad de invitados. La respuesta de la que parecía tener cara y alma de ángel fue “¡No!”, agregando que ya no creía en promesas, peor de demonios como él; pero como este insistió, la guapa aceptó, poniéndole una condición: de nunca tener relaciones sexuales, trato que aceptó el chullachaquí enamorado, sin pensar que ella era más mentirosa que él, capaz de engañar a cualquier otro demonio que se cruzara en su camino.
Fijado el día y la fecha del matrimonio, aparecieron los invitados, prestos a divertirse en la fiesta. Como la novia sabía que su futuro marido era un mentiroso, planificó hacerle quedar en ridículo, momentos antes de que se llevara a cabo la ceremonia, restándole así sabiduría y astucia, pues ella resultó siendo más astuta.