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Índice del libro

Las Aventuras de José y Chullachaquito

A José le encantaba estar siempre cerca a los árboles. Era un niño de nueve años, juguetón, inteligente y sensible con la naturaleza.

Trabajaba en el puerto de Chazuta, en la embarcación de su tío Lucho, a quien ayudaba a limpiar el bote, sacar el agua estancada, entre otras labores. Siempre viajaba en la proa del bote para dirigir el viaje, esa labor le hacía ganar quince soles diarios, de esa forma ayudaba a su familia con los alimentos. Era muy colaborador con todos. Su trabajo era en las vacaciones y en las tardes al regresar del colegio.

Anhelaba ser médico después de terminar sus estudios. José le decía a su papá que iba a regalarle un carro para que pudiera vender sus plátanos en Tarapoto, y él le respondía: “te quiero mucho”.

El último sábado del mes de febrero, la familia Pinchi Sangama salió al cerro a traer leña para su tullpa; llegaron a las dos de la tarde a la chacra; José estaba con hambre y la madre le sirvió la comida que llevaron. Mientras los padres buscaban leña, José fue a buscar frutas como la roscapacae, shimbillo, palillo, jagua, huicungo, shapaja, caimito, mango, mandarina, naranja, toronjas…, y ahí se percató de que algo se movía entre los árboles. Gritó: “¿Quién anda allí?”. Y salió un hombrecito pequeño, con cara de niño pero con una pierna grande y otra más corta, de color verde. José no se asustó, por el contrario pensó “me haré su amigo”. El diminuto ser se adelantó a decirle: “Hola, soy el hijo del chullachaqui, el protector de esta zona. Mi padre es famoso por cuidar el bosque, tú debes ser… ¿José?”. En ese instante el padre de José le llamó para que regresaran a casa. “Nos veremos muy pronto, me llamas mediante un silbido”, escuchó decir al hijo del chullachaqui, quien empezó a silbar.

El día que terminaron las vacaciones escolares para José y sus hermanos, se levantaron temprano, y luego de irse a bañar en el río, comer y lavarse los dientes, partieron en una caminata de quince minutos para poder llegar temprano en el primer día del colegio. Los chicos estaban entusiasmados por reencontrarse con sus amigos y esperaban contarse las anécdotas ocurridas a lo largo de sus vacaciones.

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