Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
Mi madre me contó que ella nunca lo había visto, solo había escuchado sobre él. Su rostro era de preocupación conforme me contaba. Cuando fuimos a dormir, escuché decirle a mi papá que el chullachaqui había estado por nuestra chacra y que no quería dejarnos solas porque nos iba a robar. Mi padre le escuchó atentamente y le dijo con firmeza:. “Mañana iré al pueblo a buscar un cura para ver si puede bautizar a nuestras hijas. Buscaremos de padrino a don Ricardo Vásquez, él es buen agente, no nos negará el favor”, le habló a mi madre. Así escuchándolos conversar, me quedé dormida.
A la mañana siguiente mi perro Sansón ladró muy temprano, pues avisaba que doña Felícita venía con la noticia de que a su sobrino Juan le había robado el chullachaqui, que no regresaba desde ayer por la noche. Mi madre también le contó que yo lo había visto.
Yo me acerqué a doña Felícita y le pregunté cómo era el chullachaqui; ella me dijo que era un demonio del bosque que no debíamos molestar porque era muy malo y buscaba niños que se portaban mal para llevarlos lejos. Yo estaba preocupada porque tenía miedo que me robara, pues aunque yo me estaba portando bien, presentía que ese demonio me estaba siguiendo. Fui donde mi papá y le dije que si él había visto un chullachaqui, o si eran varios… Mi papá me dijo que sí, que tenía cuatro dedos, y andaba cojito, y si se le veía no era bueno mirarlo a la cara porque no dejaba dormir, daba pesadillas.
Esa noche yo soñé con el chullachaqui; en sueños me dijo que quería jugar conmigo. Yo me acordé de mirar sus pies si de verdad tenía cuatro dedos y lo logré. Fue ahí que me desperté, asustada, pues sus pies eran feos. Solo eso vi, no me dejó ver su rostro. Conté a mi mamá mi sueño y ella se asustó aún más, pues dicen que si te hace soñar es porque lo verás nuevamente.