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Índice del libro

Cogiendo un par de afilados machetes, entregándome uno, continuó:

―Necesitamos un botador, buscamos una maderita y ahí tenemos uno bueno. Vamos a cortar palo blanco, después lo voy a chamuscar; a esta madera hay que chamuscarla, así dura más. Además, se corta viendo a la luna, si es mengua se corta, así no se apolilla y sale más resistente.

La noche comenzaba a apoderarse del monte y caminábamos a orillas de la laguna, en esos instantes, con gran sorpresa fuimos testigos pétreos de un inusual acontecimiento nocturno. Se celebraba una portentosa boda.

Ante nuestros ojos se unían en matrimonio un hombre pequeño, con un pie de cristiano y otro de animal, y una bella joven de frondosa y ensortijada cabellera dorada.

―Ese es el chullachaqui ―me dijo don Natividad.

Al escuchar sus palabras un cierto temor se apoderó de mí, pero al observar la tranquilidad del viejo, me contuve.

El chullachaqui, con sus ojos anfibianos, alegre contemplaba a su joven esposa; vestía con pantalón negro, llevaba encajes con coloridas plumas de papagayo en la camisa verde esmeralda, holgada y manga larga, con marcada sutileza dejábase observar sus deformados pies; grácilmente abrazaba la cintura de la bella criatura.

La joven mujer sólo exhibía el busto de piel rosa, delicadas orquídeas adornaban sus largos cabellos llegando hasta la cintura, que ella acariciaba con finísimos movimientos, reflejando en el agua su mágica presencia.

El padrino yacuruna llegó junto con el bufeo colorado que atestiguaba el ceremonial acto; ambos montaban sobre el musgoso lomo de un lagarto negro. El yacuruna ceñía su cintura con una vistosa piel de mantona.

Habían concluido los juramentos y felicitaciones, entonces el yacuruna se acercó y dirigiéndose a la flamante esposa, le dijo:

―Tú naciste para ser amada... que nadie te esclavice. No hagas que tu noble corazón sufra en nombre del amor, amar no es sufrir. No permitas que el dolor, la soledad, los celos lleguen a ti... como en los humanos que debilitan su amor y como cristal se quiebra y pierden la dignidad.

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