Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
Su amigo apareció cerca del camino, buscándole. Al ver que no había completado le abrazó fuerte y juntos caminaron internándose más al bosque, pensando que jamás volverían a verse como antes. Entonces apareció delante de ellos el pequeño dios de la selva, protector de los animales y guardián de las plantas… Ante su mirada bajaron los ojos porque no habían cumplido con lo que les había dicho.
Escucharon la voz de trueno:
―Humanos..., no cumplieron con lo que les impuse, por lo tanto merecen quedarse como están. También aprendieron una lección, y lo más importante, tuvieron una buena relación con mis protegidos, así que dejaré que se vayan; ahora saben lo que deben y no deben hacer.
Nuevamente el remolino de hojas lo envolvió y se alzó por el aire para desaparecer detrás de gigantescos árboles. Mientras caminaban de regreso al pueblo, Palermo dio un grito de alegría; el cuerpo de su amigo se había convertido en humano, tan igual como antes, y él también había vuelto a su normalidad. Se abrazaron y algunas lágrimas cayeron de sus ojos; eran humanos otra vez, pero sus mentes ya habían quedado transformadas para bien. Comprendieron que sin importar el poder que se tiene sobre las demás especies, todos los seres vivos merecen el respeto y el valor de ser hijos de la misma tierra.
3er lugar
Nelson Irigoin Galvez
Seudónimo: Necholsom
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