Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
De esa manera el chullachaqui conoció como la palma de su mano todos los secretos del bosque, por eso este protector de la naturaleza era temido y respetado por los montaraces, quienes dietaban rigurosas purgas para sintonizarse con él y con el monte; además de solicitar su permiso, le dejaban a manera de pago algún regalito entre la hojarasca, y sólo así lograban disponer de sus animales y frutos, siempre con mesura según sus necesidades. Aunque no corrían la misma suerte los ambiciosos que despilfarraban los bienes del bosque, con quienes se molestaba y hacía gala de sus bromas y travesuras, escondiéndoles sus hachas de piedra, lanzas, arcos y flechas, pucunas y virotes; además golpeaba con sus pies desiguales las aletas de los grandes árboles para advertir y espantar a los animales poniéndolos a buen recaudo. Se transformaba y remedaba el sonido de cualquier animal, desorientando hasta a los cazadores más experimentados, llevándolos a perder por enmarañados espinales y sogales en los confines del bosque donde abundaban zanjas y fieras salvajes, para darles un escarmiento que lograra enmendar sus errores, si es que regresaban vivos o cuerdos. Asimismo recorría en segundos la inmensa montaña utilizando los senderos secretos y los portales mágicos de los renacos.
Es así que Panguito, convertido por designio de la madre naturaleza en el chullachaqui, duende encantado, bondadoso para algunos y malévolo para otros, continúa viviendo feliz hasta nuestros días, resguardando y defendiendo el gran tesoro que es el bosque con la diversidad de plantas y animales que ahí habitan.
2do lugar
Darwin Córdova Vásquez
Seudónimo: Shapshico
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